La alfa-sinucleína guarda la llave terapéutica en Parkinson

Los expertos mundiales en  enfermedad de Parkinson (EP) convocados por el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra (CIMA) han subrayado la progresión de la enfermedad en un momento en que hay fármacos eficaces y soluciones quirúrgicas para los síntomas motores, aunque sin poder hacerse un diagnóstico lo bastante precoz como para evitar que los cuerpos de Lewy invadan las células de la sustancia nigra.

Pamplona -Los expertos mundiales en  enfermedad de Parkinson (EP) convocados por el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra (CIMA) han subrayado la prioridad de descifrar las claves de la vulnerabilidad de las células y la progresión de la enfermedad en un momento en que hay fármacos eficaces y soluciones quirúrgicas para los síntomas motores, aunque sin poder hacerse un diagnóstico lo bastante precoz como para evitar que los cuerpos de Lewy invadan las células de la sustancia nigra. Warren Olanow, una de las autoridades mundiales en EP y participante en el simposio, ha asegurado a DM que se están dando pasos firmes para lograr una cura anticipándose a los síntomas motores.

El director del Departamento de Neurología y Neurociencia del Hospital Mount Sinai, de Nueva York, ha lanzado un mensaje contundente sobre la necesidad de desarrollar un método para que los ensayos en EP sean más eficaces, viables y rentables, y permitan el cribado en pacientes.

“Ya tenemos posibilidades muy interesantes de dianas terapéuticas si seguimos la hipótesis de que la causa principal de la EP está en el plegamiento de la proteína alfa-sinucleína predominante en los cuerpos de Lewy que aparecen en el 90 por ciento de los pacientes con tipo esporádico y entre el 5 y el 10 por ciento del tipo hereditario”. Ese sería el camino correcto para centrar las investigaciones, según Olanow, que apunta a una combinación entre alteraciones genéticas y “mala suerte”  cuando estas proteínas  producen reacciones químicas anormales atacan las células, eliminándolas o extendiéndolas a otras zonas del cuerpo.
Razón para la esperanza
Olanow sostiene que las razones para la esperanza se basan en evidencia científica. Los tratamientos farmacológicos y quirúrgicos disponibles son bastante buenos para reponer la dopamina y mejorar la calidad de vida del paciente pero no detienen la enfermedad, que en un 80 por ciento lleva a deterioro cognitivo. Por ello, defiende la necesidad imperiosa del diagnóstico temprano desde el momento en que aparecen signos como problemas de olfato, estreñimiento persistente, trastornos de la fase REM del sueño, entre otros. “A partir de una constelación de síntomas, el riesgo de progresión de EP aumenta y ahora que sabemos que ello ocurre antes de que se inicie la muerte celular en la sustancia nigra, deberíamos poder identificar a los pacientes antes del comienzo de los problemas motores. Si nos centramos en eso, evitaríamos la enfermedad”.

Son “rayos de luz” que vislumbra desde su doble condición de clínico y neurocientífico, aunque reconoce que deben comprenderse las causas de la EP para lograr tratamientos. Reitera su convencimiento de centrarse en la alfa-sinucleína para hallar una terapia diana, “pero habrá que ensayar muchos fármacos aún, aunque estemos en el camino correcto”. Otras líneas de estudio en marcha y que él considera secundarias a la de la alfa-sinucleína abordan el mal funcionamiento de la mitocondria y las reacciones al estrés oxidativo.

Fuente: Diario Médico

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