| "CARTA
DE UN ABUELO A SU NIETA AL CUMPLIR UN AÑO" Autor:
Miguel Medrano Hoy querida Erika, rosa de Alejandría,
cumples un año, y te miro con asombro y tu nombre nombro, y beso tus dedos
de caramelo; siento la levedad de tu mejilla al tocarla con mis manos de cristal;
miro tu sonrisa de fina estampa que nos conquista y enamora; tú, estuche
de besos, aleteo de brazos, que cual aspas de molinos de viento quedaría
asombrado D. Quijote al ver tanta belleza; tú altiva Erika, Pinito del
Oro, al despertar con mil pataletas mañaneras en conjunción circense;
tú sirenita de plata boquita de pez, cuando dices coco, das a tu cara un
gesto que uno quisiera que nunca crecieras; tus ojos expresivos e inquietos, prometen
ser de una mujer inteligente y guapa; tu cuerpo de pastel de: "Ay, mi pescadito
no llores tu más..." Ya digo hoy cumples
un año cuando nuestra edad tiene un cierto temblor; pero por tu cercanía
soñada dará a mi corazón y a todos la alegría que
siempre debemos tener, y todo gracias a ti, Erika. Tú
Erika mágica, das a tus padres lo mejor de la vida. Todos tus abuelos pondremos
lo mejor de nosotros para ayudar a nuestros nietos, sintiendo que estamos bien
pagados cuando nos brindan una sonrisa. Tú,
Erika, azucena blanca. Erika, sueño de paz. Erika despertar de cascabeles.
Erika, modernísima fotocopiadora. Erika imán de misterio. Erika
se ríe en silencio, al comprobar que su madre se asusta, porque una mariposa
ha rozado con sus alas sus finos y bellos labios. Tú serenísima
Erika, profesora de matemáticas, pues al preguntar tu edad, cual dedo de
Colón, elevas el tuyo limpiamente, señalas tu dedo, que es como
un brillante futuro del mañana que para ti deseamos. Erika
besos de embeleso, donde tu padre queda preso. De su madre, ay de su madre. Sus
ojos se llenan de risa y llanto, a la menor brisa de su amor. Erika,
ágil gacela, -que serás en breve tiempo-, me llevará de la
mano y seré feliz. Erika, licenciada en ajedrez, dará en un pis
pas, sopas con onda a su abuelo Miguel. Felicidades
Erika, en este año que nos has brindado nuevas ganas de vivir. Y aquí,
entre pinares, begonias y petunias, en el atardecer de la tarde cada uno de nosotros
sentirá que su vida recién estrenada, deja en nuestros labios un
suspiro de lágrimas ocultas, que todos tratamos de disimular, pues hoy
es un día de alegría, que contigo debemos compartir, y en los pinos
dos ardillas se besarán alegremente mientras sonríen. Guardaremos
este momento en la habitación más intima de nosotros. Te envío
tres besos en papel de plata. |