3/dic/2015

Según un reciente estudio de la Universidad Lund en Suecia, la principal causa de las dificultades que tienen las personas con párkinson para caminar y mantener el equilibrio se debe a la formación no deseada de nuevos vasos sanguíneos en el cerebro, también llamada “angiogénesis”.

Muchas personas con párkinson experimentan dificultades al caminar y mantener el equilibrio, a pesar de estar recibiendo tratamiento farmacológico. Por otra parte, algunos pacientes no pueden basar plenamente la medicación en dopamina, debido a los efectos secundarios.

Los resultados de las investigaciones actuales verifican los datos obtenidos de un estudio realizado previamente por otros investigadores, que se realizó en el tejido cerebral de un pequeño número de pacientes fallecidos.
“Las fortalezas de nuestro estudio son el número de participantes y el hecho de que están vivos. Debido a que muchos de los personas con párkinson sufren de varias enfermedades paralelas en la etapa final de sus vidas, es difícil de analizar muestras de personas fallecidas”, explica Oskar Hansson, profesor asociado de la Universidad de Lund (Suecia) y consultor en el Hospital Universitario de Skåne.

Los resultados, publicados en la revista Neurology, fueron descubiertos mientras los investigadores utilizaban un enfoque amplio en la búsqueda de mecanismos para aumentar la comprensión de cómo funciona la enfermedad de Parkinson. “Las mediciones mostraron conexiones claras entre los marcadores de la angiogénesis en el cerebro y las dificultades para caminar o mantener el equilibrio entre los participantes. También observamos un aumento de la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, lo que conlleva fugas potenciales de los componentes sanguíneos en el cerebro”, explica Oskar Hansson. La primera parte del estudio incluyó a 100 pacientes con párkinson y 38 personas sin la enfermedad en el Hospital Universitario de Skåne en Malmö. A través de una muestra de líquido cefalorraquídeo, se midieron diferentes proteínas responsables de la formación de vasos sanguíneos en el cerebro. Para asegurar los resultados, estas pruebas se realizaron también en dos grupos adicionales de pacientes constituciones similiares.

“Ya existe medicación para la angiogénesis. Si podemos confirmar nuestros resultados en otros estudios, estos medicamentos pueden ser probados en pacientes con párkinson en el futuro”, argumenta Oskar Hansson.
Antes de que pueda ser el momento para probar los medicamentos en estudios clínicos, Oskar Hansson y sus colegas planean la realización de un estudio en animales, para obtener un mayor conocimiento sobre los mecanismos que sospechan que causan problemas a los pacientes de párkinson y para permitir una selección de los medicamentos más apropiados para su uso.

La investigación se realizó en colaboración con la Universidad de Gotemburgo (Suecia), la Clínica Mayo en Scottsdale, Arizona (Estados Unidos), entre otros. Los estudios han sido posibles gracias al apoyo del Consejo Europeo de Investigación (CEI), Consejo Sueco de Investigación (VR), Fundación Párkinson en Suecia, Fundación Michael J. Fox para la Investigación de Párkinson, Región Skåne mediante financiación ALF, etc.
Fuente: http://fedesparkinson.org/