Según numerosos estudios,  pacientes con complicaciones y fluctuaciones motoras graves y discinesias importantes obtienen con este método una mejoría de sus síntomas  al asegurar un aporte continuo de dopamina manteniendo sus niveles constantes en sangre.

Actualmente, existen dos formas de administración:

Infusión intraduodenal de Levodopa.: permite la administración de Levodopa en gel directamente al duodeno de manera continua a través de un perfusor. La medicación se aplica a través de una sonda duodenal implantada a través de una gastrostomía. Pueden llegar a desarrollarse complicaciones relacionadas con el dispositivo (migración de la sonda interna, acodamientos, recambio de conectores, daño de la bomba de perfusión, recambio o recolocación de la sonda interna), con la gastrostomía (úlcera duodenal, granuloma, dolor abdominal, infección) o con el propio tratamiento (síntomas secundarios de la Levodopa).

Apomorfina en infusión subcutánea: A través de una aguja subcutánea, un perfusor programable va administrando la medicación. Es fácil de colocar,  menos invasiva, reversible y con menos efectos adversos (que son los propios de los agonistas dopaminérgicos).