Existe una variedad de fármacos no parkinsonianos que pueden ayudar a mitigar algunos de los síntomas de la enfermedad o los secundarios al tratamiento farmacológico.

Entre ellos nos encontramos:

  • Procinéticos intestinales: para mejorar el tránsito intestinal.
  • Antidepresivos.
  • Antipsicóticos: para mejorar posibles trastornos psiquiátricos como sueños vívidos, alucinaciones y delirios.
  • Hipnóticos: para mejorar los trastornos del sueño.