17/09/2015

Unos científicos están creando glóbulos blancos que “enseñan” a células cerebrales cómo curar el daño causado por ciertos trastornos neurológicos degenerativos como el mal de Parkinson.

En un intento de crear un nuevo tratamiento para dicha enfermedad, el equipo de Elena Batrakova, de la Escuela Eshelman de Farmacia adscrita a la Universidad de Carolina del Norte en la ciudad estadounidense de Chapel Hill, ha creado células inmunitarias inteligentes que producen y suministran una proteína curativa al cerebro “adiestrando” al mismo tiempo a las neuronas a producirla por sí mismas.

Batrakova y sus colaboradores modificaron genéticamente a los glóbulos blancos llamados macrófagos para producir la proteína conocida como factor neurotrófico derivado de la glía (o GDNF por sus siglas en inglés), y suministrarlo al cerebro.

Además de suministrar GDNF, los macrófagos modificados pueden “enseñar” a las neuronas a fabricar la proteína por ellas mismas, entregándoles tanto las herramientas como las instrucciones que se necesitan: ADN, ARN mensajero y factor de transcripción.

Las células gliales proporcionan apoyo y protección a las células nerviosas por el cerebro y el sistema nervioso en general, y el GDNF puede reparar daños sufridos por poblaciones de neuronas y estimular su crecimiento.

Actualmente, no existen tratamientos que puedan revertir o al menos detener el curso de la enfermedad de Parkinson. Solo hay terapias para mejorar la calidad de vida. Sin embargo, estudios realizados últimamente han mostrado que suministrar el adecuado factor neurotrófico al cerebro no solo promueve la supervivencia de las neuronas sino que también invierte la progresión del mal de Parkinson. Aquí hay por tanto un interesante campo de investigación que podría dar lugar a medicamentos para combatir eficazmente a dicha enfermedad.

Lograr aplicar el tratamiento directamente al cerebro es la clave para el éxito de la terapia GDNF. Usar células inmunitarias como transporte para el producto permite eludir los sistemas defensivos naturales del cuerpo. Los macrófagos modificados son también capaces de atravesar la barrera hematoencefálica, que mantiene al cerebro aislado en una especie de búnker, por así decirlo. Entrar en este búnker es algo que la mayoría de los medicamentos no pueden hacer.

Fuente: www.noticiasdelaciencia.com